AGUSTO MARIN dice,
Vamos a dejar de ser un país que se comporte como una nación inculta, bárbara e ignorante. Aquí he dicho ya que; no van a venir “salvadores”. No hay nadie de quién salvarse, salvo de nosotros mismos. No hay nadie de quién librarse, salvo de nosotros mismos. De nuestro propio febril estado de idiotez.
Aquí no aparecerá un Gandhi. Y los indígenas no están bajo control de una potencia extranjera. No hay ellos ni aquellos. Solo somos nosotros mismos. No vendrá nadie a defender al mapuche. Nadie en este planeta tierra vendrá a acabar con este ridículo diálogo de sordos.
Solo seremos nosotros mismo quienes tendrán la determinación de mutar; por propia convicción. Una mutación tan análoga y extraordinaria a la que experimento la sociedad británica respecto del comercio esclavista a comienzo del XIX. Un cambio moral interno, gatillado por la conciencia colectiva. Al esclavo nadie le defendió. El esclavo nunca tuvo mesías.
América latina debe mutar; sola.
Oídme chilenos autóctonos (mapuches) y chilenos criollos. No pretendáis echar a nadie. No vendrá ningún redentor; porque no hay nadie a quien echar. Nadie se tiene que marchar. Y no hay dios a quién ofrecer plegarias en ninguno de los lados de la línea.
Los chilenos autóctonos deben reorientar sus actuales ingenuos objetivos. Y los chilenos criollos deben salir del barrio peligroso del colonialismo; para siempre.
El objetivo de todos tiene que ser uno solo. Si tenemos dos objetivos, la conflagración será inevitable. Y la división será segura. El objetivo de chilenos autóctonos y de los chilenos criollos ha de ser uno solo. Yo despejare vuestras tinieblas. Salid del rumbo del enfrentamiento, es una ruta equivocada, salid del rumbo confuso de las exigencias inadmisibles. No continuéis por la vereda de la desorientación.
El objetivo único,....
el objetivo común que debéis perseguir, es; EL ORGULLO.
El pueblo chileno criollo, llevara la marca de la vergüenza y no limpiará su rostro hasta que tienda la mano con verdadera determinación. Solo eso le devolverá el orgullo; y la paz.
Al poderoso le toca tener el gesto noble y magnánimo y; de ceder en trato.
El pueblo chileno autóctono, necesita ser reconocido y ver que su futuro cultural está protegido a conciencia y con garantías. Solo eso le devolverá el orgullo; y la paz.
Al débil de toca tener la fortaleza espléndida de; ceder en rencor.
No se trata de hablar de revoluciones. Ni se trata de nuevos pactos con caciques. Como veis, no he hablado de “trazar límites territoriales” ni a unos ni a otros. La solución no se mide en indeterminadas “unidades” de hectáreas. Se mide en concretas “unidades” de futuro.
Sé que para muchos parecerá altruismo. Pero os enseñare a abajar a las alcantarillas. Y también se que será duro digerir lo que voy a plantear. Solo os voy a pedir que imaginéis un parto sufrido y doloroso. Un pueblo que sienta meritoriamente su orgullo. Un pueblo unido.
Debéis saber que la conquista del orgullo es una guerra heroica contra sí mismo. Y és el único disolvente que limpiará todo este estiércol.
EJEMPLO
¿Cuál debe ser la primera reivindicación legítima a las que sí puede y debe aspirar todo mapuche, y la que puede y debe conceder el estado de Chile?: El resácate cierto de su lengua.
- En una primera fase, el mapudungun ha de ser enseñado en toda escuela del país.
En Wuevonia, el mapudungun ha de pasar del estado actual (al borde de la extinción) a ser una lengua viva. Se le ha de dar (junto al castellano) calidad de lengua oficial. Establecer el bilingüismo.
Mapudungun y castellano: lenguas oficiales en Wuevonia
Dicho esto, comentaré como en Finlandia (alrededor de cinco millones de habitantes) este modelo es completamente viable, real, indiscutible e incuestionable. Los finlandeses hablan –por supuesto- en finés, y con igual fluidez; el inglés. ¿No os parece acaso algo sensato y muy natural? ¿No os parece acaso tanto más alejado del conflicto y más cercano a la armonía?
Por supuesto a nadie le importa que en el 99% del mundo nadie hable finés. Y no importa; porque todos entienden que és una cuestión de patrimonio. Conservación del valor de un pueblo. Es una cuestión de conservar la autoestima, el respeto a ellos mismos, su alma y el intangible espíritu de la identidad nacional.
(Este caso no es precisamente análogo al nuestro. No obstante es muy válido para reflexionar. El catalán o el vasco en España; son otros dos casos).
Partiendo de esta medida de conquista del orgullo, sean bienvenidas; todas las demás.

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