Resulta que el punto cardinal conocido como norte, en la cultura occidental, tiene mas propiedades que ser simplemente un punto magnético terrestre.
Además de ello, constituye un símbolo. Simboliza el centro del mundo. Y esta segunda cualidad, a diferencia de la primera; no es cierta. Es solo un convencionalismo social asumido colectivamente.
Ya que verdaderamente y al margen de la cualidad magnética del polo norte, no existe ninguna otra razón ni mérito para que este lugar se anteponga jerárquicamente a los demás. Es más, de los cuatro puntos terráqueos; dos son imposibles de situar (E-W) ya que constituyen básicamente; la dirección y su inversa (contra dirección) que el globo terráqueo tiene para determinar su movimiento concéntrico. Y los otros dos restantes, sí pueden situarse, y determinan el eje de la rotación terrestre.
Dicho esto, y considerando que el planeta tierra se encuentra inserto en un contexto ingrávido (no existe la noción de arriba o abajo) Pregunto entonces; ¿Qué poderoso argumento podríamos tener para posicionar una visión determinada de la superficie terrestre en lugar de otra?.
Pregunto; ¿Qué otra razón podría determinar la propuesta arbitraria de posicionamiento que utilizamos hoy, que no sea una nacida de la analogía simbólica de las correspondencias?. Me explico:
En el universo de los símbolos, podemos encontrar una serie de normas. Un de ellas –y no me extenderé mas en esto- es la “ley de las correspondencias”. Esta ley no se rige por relaciones o lógicas matemáticas o físicas. Sino por parámetros de razonamientos aún más complejos; los emotivos.
Azul----frio
Rojo----calor
El azul es al frio y el rojo es al calor. Esto no tiene ninguna lógica aparentemente ya que estamos hablando de colores y de estados de sensibilidad térmica. Pero todos y en todos los idiomas del mundo, entendemos la misma regla. La explicaciones neuronales de estas asociaciones en nuestros esquemas mentales, pueden venir de épocas muy encéntrales. De esta misma forma, tenemos esta triple correspondencia:
Arriba----superior----divinidad----luz
Abajo----inferior----profano----tiniebla
De lo anterior se deduce que si posicionamos el norte arriba, todo cuanto se acerque al norte estará más cerca de un cosmos divino y todo cuanto se acerque al sur (opuesto) se encontrara más alejado de este cosmos superior y luminoso (oscuridad). Y a estos conceptos se pueden ir agregando más elementos que sean ramificaciones de las originales.
Una flecha apuntando hacia arriba, se le corresponde el ascenso y por correspondencia: lo positivo.
Una flecha apuntando hacia abajo, se le corresponde el descenso y por correspondencia: lo negativo.
Tiene todo esto mucha lógica en el pensamiento simbolista. Pero no tiene NINGUNA LÓGICA en el pensamiento analítico. Una flecha apuntando arriba –necesariamente- no tiene porque trascender a otras interpretaciones, mas allá de lo que simplemente és; una flecha apuntando hacia arriba. Por ello, en la lógica del simbolismo lo que hacemos –la más de las veces- es asumir convencionalismos (estoy simplificando este mecanismo de nuestro cerebro, ya que aquí no puedo extenderme en esto).
Esta proceso de deducción simbólica, es algo que hacemos todos por inercia, casi sin saber porqué. Pero, ¿qué pasaría si llevamos todo esto a nuestra parcela? ¿podemos ponerlo a nuestro favor?. En este sentido es; que se plantea la “Teoría del propio Norte” ......(continúa en la siguiente entrada)


No hay comentarios:
Publicar un comentario