AGUSTO MARIN dice,
El país se ha ido fortaleciendo moralmente, año a año ha crecido como pueblo. Gracias a su anhelo de convertirse en un país primer mundista. Pero en ese mismo anhelo de identidad y de independencia hay una condición obligada para quienes persigan un sueño tan inspirador, honroso y glorioso como lo es; ser un “país de primera”. Esa condición –en mi opinión- no la hemos desarrollado jamás. Esa condición es; aprender a decidir.
Los países se hacen grandes, cuando aprenden a decidir. Se hacen grandes cuando ya no siguen el camino trillados por otros. Cuando dejan de copiar. Los pueblos se hacen grandes cuando se forjan su propio destino, en función del bien de su gente, de sus ambiciones y de sus necesidades.
Chile ha sido un pueblo que ha confiado poco en sí mismo. Su balanza entre del bien o el mal, o de lo correcto o lo incorrecto ha sido determinada por las tendencias procedentes del exterior. Durante muchos años su crecimiento fue guiado, condicionado, limitado y manejado por otras potencias (que no voy a nombrar). Y en cierto modo, considerando cuáles fueron las circunstancias mundiales y del país, es eso incluso aceptable. Pero considerando las actuales, ya no.
¿Por qué digo esto?. Es sabido por todos que el país esta expuesto a una crisis energética. El gas argentino se esta restringiendo y amenaza con agotar sus reservas. En la prensa ya se habla de cortes y restricciones de suministro interno o del alza de tarifas a precios insostenibles. De acuerdo estoy en que lo dicho, aún no sucede. Y al mismo tiempo, leemos en la prensa que; la autoridad chilena niega que dicha situación se llegue a producir.
Pero, ¿por qué hay que esperar a que suceda? Si al final, la dependencia la tenemos igual. El país esta expuesto a una dependencia de combustible proveniente del extranjero.
En un caso desfavorable a corto plazo, la demanda del país no deja opción a negociación favorable, si no más bien a aceptar el precio que se nos quiera dar. Me pregunto yo, ¿Es esta la manera que nuestro país quiere rentabilizar sus esfuerzos?, ¿Que los beneficios del país vayan a parar a manos de la extorsión? ¿Estamos dispuestos a quedar a merced del “goteo energético” que se nos quiera ofrecer?
Entonces me vuelvo a preguntar. ¿Qué solución está pensando el gobierno?, ¿Está pensando sacar petróleo del sur ahora? Ahora, cuando tiene la oportunidad en sus manos de convertir a Chile en un país del nuevo milenio. Si, bien digo; un país del nuevo milenio.
Es la gran oportunidad de apostar por la energía gratuita, la energía renovable. Chile es inmensamente rico en estos recursos. Si el gobierno fuera más visionario, en vez de ver un problema en esto del gas argentino, debería ver una oportunidad.
La ocasión de dar un giro inteligente. Y crear una corporación u otro tipo de organismo para desarrollar y promover la inversión en parques eólicos en el sur y plantas fotovoltaicas en el norte.
Aquí en Europa lo tienen muy claro y las políticas de la comunidad van aumentando cada día en ese sentido; desde hace décadas. Yo lo veo y lo oigo cada día. Aquí saben que es la única manera de luchar contra el chantaje energético que impondrá Estados Unidos en unos años. Y aquí en Europa no van a ceder. Porque si así lo hicieran estarían perdidos y manipulados.
Digo yo; por favor, que el gobierno y los políticos estudien esto con visión de futuro. Para asegurar un país fuerte e independiente a nuestros hijos y a nuestros nietos.
El sur de Aisén tiene potencial eólico en esas millones de hectáreas perdidas y mal aprovechadas, de islas y fiordos donde Chile no ha sabido o podido hacer nada para levantar esa comunidad (Si casi no cuenta con la mínima población en ellas). ¿Cuántas turbinas pueden girar infatigables en ese caudal imparable de vientos eternos, sin que nos cueste un solo peso? Lo mismo en las millones de hectáreas de cerros y montañas de la cordillera ¿Qué rendimiento se le saca a eso ahora? ¿Cuántos megavatios incansables y constantes tenemos ahí?
En vez de eso; hasta ahora, nos hemos dedicado a inundar con embalses artificiales los pocos valles útiles que se nos ha regalado entre cerro y cerro inútil y entre desierto y hielo inútil. El país también está despoblado en el norte. Hay millones de megavatios en radiación solar ¡Gratis! En miles de extensas hectáreas de desierto atacameño perdido y deshabitado.
Si el gobierno entendiera que con toda esa energía seríamos capaces no sólo de satisfacer nuestra necesidad, sino que podríamos convertirnos en exportadores de energía para la región sudamericana. ¿Quién tiene otro desierto como ese?¿Quién tiene otro “manantial solar” como ese? El futuro de la humanidad de este milenio está en quien tenga la energía, en quien sepa obtenerla y sobre todo en quien sepa hacerla rendir; o mejor dicho, en quien sepa y aprenda a consumirla.
Creo que ya no hace falta que me extienda más. Sólo recordar algo que dije en el comienzo de este artículo: sólo hace falta tener la capacidad de decidir.
El país se ha ido fortaleciendo moralmente, año a año ha crecido como pueblo. Gracias a su anhelo de convertirse en un país primer mundista. Pero en ese mismo anhelo de identidad y de independencia hay una condición obligada para quienes persigan un sueño tan inspirador, honroso y glorioso como lo es; ser un “país de primera”. Esa condición –en mi opinión- no la hemos desarrollado jamás. Esa condición es; aprender a decidir.
Los países se hacen grandes, cuando aprenden a decidir. Se hacen grandes cuando ya no siguen el camino trillados por otros. Cuando dejan de copiar. Los pueblos se hacen grandes cuando se forjan su propio destino, en función del bien de su gente, de sus ambiciones y de sus necesidades.
Chile ha sido un pueblo que ha confiado poco en sí mismo. Su balanza entre del bien o el mal, o de lo correcto o lo incorrecto ha sido determinada por las tendencias procedentes del exterior. Durante muchos años su crecimiento fue guiado, condicionado, limitado y manejado por otras potencias (que no voy a nombrar). Y en cierto modo, considerando cuáles fueron las circunstancias mundiales y del país, es eso incluso aceptable. Pero considerando las actuales, ya no.
¿Por qué digo esto?. Es sabido por todos que el país esta expuesto a una crisis energética. El gas argentino se esta restringiendo y amenaza con agotar sus reservas. En la prensa ya se habla de cortes y restricciones de suministro interno o del alza de tarifas a precios insostenibles. De acuerdo estoy en que lo dicho, aún no sucede. Y al mismo tiempo, leemos en la prensa que; la autoridad chilena niega que dicha situación se llegue a producir.
Pero, ¿por qué hay que esperar a que suceda? Si al final, la dependencia la tenemos igual. El país esta expuesto a una dependencia de combustible proveniente del extranjero.
En un caso desfavorable a corto plazo, la demanda del país no deja opción a negociación favorable, si no más bien a aceptar el precio que se nos quiera dar. Me pregunto yo, ¿Es esta la manera que nuestro país quiere rentabilizar sus esfuerzos?, ¿Que los beneficios del país vayan a parar a manos de la extorsión? ¿Estamos dispuestos a quedar a merced del “goteo energético” que se nos quiera ofrecer?
Entonces me vuelvo a preguntar. ¿Qué solución está pensando el gobierno?, ¿Está pensando sacar petróleo del sur ahora? Ahora, cuando tiene la oportunidad en sus manos de convertir a Chile en un país del nuevo milenio. Si, bien digo; un país del nuevo milenio.
Es la gran oportunidad de apostar por la energía gratuita, la energía renovable. Chile es inmensamente rico en estos recursos. Si el gobierno fuera más visionario, en vez de ver un problema en esto del gas argentino, debería ver una oportunidad.
La ocasión de dar un giro inteligente. Y crear una corporación u otro tipo de organismo para desarrollar y promover la inversión en parques eólicos en el sur y plantas fotovoltaicas en el norte.
Aquí en Europa lo tienen muy claro y las políticas de la comunidad van aumentando cada día en ese sentido; desde hace décadas. Yo lo veo y lo oigo cada día. Aquí saben que es la única manera de luchar contra el chantaje energético que impondrá Estados Unidos en unos años. Y aquí en Europa no van a ceder. Porque si así lo hicieran estarían perdidos y manipulados.
Digo yo; por favor, que el gobierno y los políticos estudien esto con visión de futuro. Para asegurar un país fuerte e independiente a nuestros hijos y a nuestros nietos.
El sur de Aisén tiene potencial eólico en esas millones de hectáreas perdidas y mal aprovechadas, de islas y fiordos donde Chile no ha sabido o podido hacer nada para levantar esa comunidad (Si casi no cuenta con la mínima población en ellas). ¿Cuántas turbinas pueden girar infatigables en ese caudal imparable de vientos eternos, sin que nos cueste un solo peso? Lo mismo en las millones de hectáreas de cerros y montañas de la cordillera ¿Qué rendimiento se le saca a eso ahora? ¿Cuántos megavatios incansables y constantes tenemos ahí?
En vez de eso; hasta ahora, nos hemos dedicado a inundar con embalses artificiales los pocos valles útiles que se nos ha regalado entre cerro y cerro inútil y entre desierto y hielo inútil. El país también está despoblado en el norte. Hay millones de megavatios en radiación solar ¡Gratis! En miles de extensas hectáreas de desierto atacameño perdido y deshabitado.
Si el gobierno entendiera que con toda esa energía seríamos capaces no sólo de satisfacer nuestra necesidad, sino que podríamos convertirnos en exportadores de energía para la región sudamericana. ¿Quién tiene otro desierto como ese?¿Quién tiene otro “manantial solar” como ese? El futuro de la humanidad de este milenio está en quien tenga la energía, en quien sepa obtenerla y sobre todo en quien sepa hacerla rendir; o mejor dicho, en quien sepa y aprenda a consumirla.
Creo que ya no hace falta que me extienda más. Sólo recordar algo que dije en el comienzo de este artículo: sólo hace falta tener la capacidad de decidir.

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