domingo, 29 de marzo de 2009

UTOPÍA

AGUSTO MARIN dice;

(Planteo una hipótesis)
A los que están del lado del poder hegemónico imperante; ya les conozco. Se lo que harán. Les parecerá (les pareceré) todo esto; “peligroso”. Usarán tácticas conmigo (como hicieron con otros antes que yo), para desacreditarme. Y si no soy capitalista ni soy comunista (cortina de falsos opuestos), entonces dirán que soy anarquista. Dirán que estoy, además, demente (loco) y me terrorizarán.

Y si esto no es suficiente, buscarán en mi pasado algo “oscuro” que reprocharme (trapos sucios), sacarán partido de ello exponiéndolo a la luz. Y si no encuentran nada que explotar, pagará a “alguien” para que lo invente. Ridiculizarán mi discurso, quitándole toda seriedad (payaso). Me negarán la cobertura en los medios de masas (ignorar). Y si mi peligro se convierte en algo más grave para la estabilidad del (su) status quo, (sus servicios secretos) irán directamente a buscar mi eliminación.

Mas allá de la persecución de la que Agusto Marín sea objeto, lo que se esconde detrás de todo esto, es el propósito de disuadir a los que han querido creer en Wuevonia. Y esto es sin duda; más importante que lo primero.

(Fin de la hipótesis)

Antes de que esto suceda, antes de que se acuse a Wuevonia de utopía. Debo dirigirme a quienes creen en Wuevonia. Quiero matizar conceptos. Y vengo a poner orden en esto.

La palabra utopía viene del griego: ou-topia (no-lugar). Un lugar inexistente. Pero sobretodo un lugar inviable y que solo existe en la mente del que lo ha imaginado. La utopía pasa a formar parte la de la ficción. Aquí hablamos de quimeras y fundamentalmente de la ingenuidad humana.

Utopía <-------------------------------> topia
No lugar<------------------------------->lugar

No obstante Patrik Geddes , planteó el siguiente deslizamiento en la traducción. Del griego, la palabra eu-topia significa: “buen lugar”. Y dys-topia :”mal lugar”. Según Geddes, esta ligera modificación de la terminología, nos deja correspondencias de la siguiente guisa:

Buen lugar<------------------------------->mal lugar
Wuevonia<------------------------------->Wueonlandia


Esto es determinante. El “Buen lugar”, ahora no plantea si se puede o no se puede ir (monoexistencial). Se plantea que de los dos lugares; a cuál se (debe) ha de ir y dónde no se ha de ir.

Wuevonia entonces; no es “utopía” por dos razones: Wuevonia es un “buen lugar”, y no surge de la nada. Sino que es la antítesis (positiva) de un “mal lugar” análogo, pero degenerado (cacotopia).

El mundo ficticio factible, se define especularmente. Y lo hace solo por comparación a su análogo real (Wueonlandia). Es decir que las fronteras entre lo real y utópico acaso sean dos caras de una misma moneda (pragmatismo-delirio).

De este juego entre (pragmatismo – delirio), (real – abstracto) entendidos siempre como términos especulativos. Se originan aquí las confusiones relativas a la ingenuidad. La ingenuidad es medida a partir de la determinación de estas dos formulaciones:

realidad/sueño -------posible

realidad/sueño -------imposible.



Y en esta definición de posibilidad o imposibilidad, y para distinguir a uno del otro, entra en escena; el proyecto. En arquitectura, la distancia entre conceptualización (sueño) y la realidad (edificio), es salvada por el proyecto. Una utopía no tiene proyecto. Se queda en lo que se conoce como; quimera.

Wuevonia és un proyecto. Wuevonia tiene un proyecto. Wuevonia, al igual que la arquitectura; está encaminada a lo real.


Ahora pregunto a los arquitectos de Wuevonia: ¿Qué es más ingenuo; pensar que nuestro país; tal como lo conocemos actualmente, es todo cuanto podemos aspirar como chilenos? ¿O es más ingenuo, pensar que solo se puede considerar este país, como un medio para crear otro mejor?

Pretender en llevar a la realidad un proyecto, tiene cualquier cosa menos ingenuidad. Más bien tiene todo de emprendedor (el generoso no el codicioso). Por ello él lleva la luz en sus entrañas. Es un creador. La misma llama de Prometeo (una parte de dios). Por ello es preciso separar empresa de alucinación. Y la diferencia solo tiene un nombre: proyecto.

Un proyecto nación, es lo que hace que valga la pena levantarse cada mañana; por un mañana. Es el entusiasmo de todos, la resurrección de su moral, una invitación al orgullo, el verdadero sabor de la paz. Y esto, mis amigos, no lo puede comprar una multinacional (ellos solo saben neutralizarlo cuando lo ven venir). Esto lo hace el líder y solo nace; del hombre.

Wueonlandia no tiene proyecto (ni líder), y ha dejado que el espíritu de la nación sea crucificado en una colina seca………. ¿Lo tiene Wuevonia?

1 comentario:

Yerkobits dijo...

"Más allá del bien y el mal": una no-nación.