martes, 20 de enero de 2009

CAUSAS Y CAUSAS

AGUSTO MARIN dice;

Hace un tiempo, recibí una carta. En ella se me “invitaba” a aplaudir a un chileno (o chilena, el caso da igual; es irrelevante) que había viajado a España (Pamplona en concreto), Para apoyar a una organización que defendía "El trato ético del toro";(PETA). O por el contrario; que se declaraba en contra de las practicas taurinas tradicionales españolas; que todos conocemos.



Y la manifestación consistía en reunirse en Pamplona, donde se hacen los tradicionales encierros cada año, a manifestarse en pelota (desnudos) a favor de la causa de esta organización.



La carta transmitía un perfume de universalidad; me explico: Sobre la carta planeaba un sentimiento. Una especie de “orgullo” de ver a esta o este chileno solitario participando de esta causa. Y que solo por hacerlo, los chilenos teníamos el “orgullo” de contar con una especie de; ”representante” en el mundo. Pero no en cualquier mundo; sino en el mundo de los que abrazan las “justicias”. Los que se quejan. Algo así como una “miss” en un concurso de “quién protesta de forma más escandalosa”.



Esto me pareció tan retorcido y ridículo a la vez, que he tardado un buen tiempo en analizarlo. Un tiempo para desenredar y comprender; qué tipo de idiosincrasia puede estar tan perturbada, para llegar a confundir una concepto con otro; y con tanta ligereza. Solo podía ser el resultado de un pensamiento: Creer que la participación es estos exenticos eventos, otorga puntos en el superficial curriculum del "glamur criollo".



Una verdadera indecencia. Y no lo digo por el desnudo -que me parece fenomenal- sino por algo muy diferente. Me explico:



Para empezar quiero dejar caer una pregunta que va a desestabilizar todo esta bambalina. Me pregunto yo; ¿qué diablos hace un chileno defendiendo toros en España?.



Y ya sé lo que algunos estarán pensando. La causa de los “toros en España” es legítima y los animales (todos) necesitan que se les defiendan los derechos, y yo por supuesto; soy el primero en defender tal cuestión y ponerme del lado de todo animal mal tratado.



El debate aquí NO es si es legítimo o no defender; a los toros. El error aquí es otro. La pregunta aquí; es otra. La cuestión aquí; es un asunto de PRIORIDAD. Y de moral.



¿Con que moral puede un chileno cruzar el atlántico para realizar el esfuerzo colosal de plantarse en un pueblo; en bolas (ha hacer el "payaso"). En la defensa de un animal (con todo el respeto que se merecen) cuando en su propio país, hay causas que involucran y ponen en entredicho el respeto por seres humanos. Por compatriotas. Causas más próximas, más cercanas?.



Esto es tan descabellado que hace a cualquier replantearse la vida misma. Esto es de una hipocresía que da asco. Porque detrás de esta INCOHERENCIA; está la verdad: y os la voy a decir:



Aquí no importa nada lo que pase en Chile, y tampoco importan un carajo los benditos toros. Solo importa pasearse por el “boulevard” de una clase social dirigente, que rinde culto al esnobismo.



Es inmoral una persona que dedica este tiempo y esfuerzo a defender una animal en el extranjero, cuando en su propia comunidad; existen injusticias de mayor prioridad. Es un escupitajo a tu gente. Un desprecio a tu pueblo. Un “peo en la cara” a tus hermanos. Es inadmisiblemente ofensivo. Y es igualmente inmoral también; aplaudir estas conductas y/o alardear de ellas.



Yo les digo a quienes presumen de defender causas en las antípodas; que si su imaginación o su ceguera no se los permite, con mucho gusto les puedo preparar una lista con al menos cincuenta causas más urgentes, para desnudarse por ellas; sin siquiera salir del país (medioambientales, ecológicas, económicas, académicas o educacionales, integración y segregación o marginalidad, derechos gremiales, derechos de igualdad, etc, etc, etc….)



En Wueonlandia se están desarrollando actualmente verdaderos desastres. En aéreas económicas, sociales, administrativas, medioambientales…y que haya un quienes pueden permitirse estimular la participación de chilenos en causas que no tienen ninguna relevancia con sus propio contexto. Me parece el resultado de una alarmante confusión de valores. No solo me parece reprochable, sino que me parece condenable. Y DE UNA IMPERDONABLE IRRESPONSABILIDAD.



Así que no quiero saber de nadie que ande por ahí haciendo de “Robin Hood” por el mundo; de NADIE.

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